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Opel Grandland: el SUV alemán que apuesta por el equilibrio total rumbo a 2026

Opel Grandland: el SUV alemán que apuesta por el equilibrio total rumbo a 2026

Un “paquete completo” en un segmento cada vez más competitivo

En un mercado de SUV medianos marcado por el alza de precios y la llegada de múltiples alternativas —especialmente de origen chino—, el Opel Grandland destaca por una propuesta sensata y bien ejecutada. Su fórmula combina buena calidad de construcción, manejo convincente, alto nivel de seguridad, electrificación ligera y un precio alineado con el segmento, sin caer en excesos de diseño ni en soluciones innecesariamente complejas.

Segunda generación y nueva base tecnológica

El Grandland corresponde a la segunda generación del SUV mediano de Opel y se fabrica en Alemania sobre la plataforma STLA Medium de Stellantis. Esta arquitectura moderna no solo permite la incorporación de sistemas electrificados, sino que también entrega alta rigidez estructural, excelente calidad de rodado y un notable aprovechamiento del espacio interior. El resultado es un SUV que no se percibe grande por fuera, pero sí sorprende por dentro.

Diseño sobrio y enfoque funcional

A nivel estético, el Grandland estrena un nuevo lenguaje de diseño inspirado en el conceptual Experimental. Sin buscar ser rupturista, propone una imagen sólida, limpia y coherente, pensada para quienes valoran la elegancia discreta por sobre las formas llamativas. En el interior, la filosofía se mantiene: ergonomía, funcionalidad y buena percepción de calidad dominan el ambiente.

Un interior cómodo, bien equipado y pensado para conducir

El habitáculo destaca por su amplitud, confort y calidad percibida. Los asientos con certificación AGR refuerzan el enfoque en el bienestar, mientras que la disposición de pantallas orientadas al conductor, la conectividad inalámbrica y los controles físicos bien ubicados reducen la dependencia excesiva del sistema multimedia. Es un interior moderno, pero fácil de usar, algo cada vez más valorado.

Seguridad completa y bien calibrada

En materia de seguridad, el Opel Grandland ofrece un paquete sólido de serie, con seis airbags, cámara de 180°, sensores perimetrales, control crucero adaptativo y las principales asistencias avanzadas a la conducción. Lo destacable es que estas ayudas están bien calibradas, aportando seguridad sin resultar invasivas o molestas en el uso diario.

Mecánica microhíbrida eficiente

La oferta mecánica se centra en un motor 1.2 turbo microhíbrido de tres cilindros, que entrega 136 Hp y 230 Nm, asociado a una transmisión automática de seis marchas. El sistema eléctrico de 48V aporta 28 Hp adicionales, logrando una potencia combinada de 145 Hp. Además, utiliza cadena de distribución, un punto relevante para la durabilidad. En consumo, muestra cifras muy competitivas, con un mixto homologado de 20,4 km/l.

Un SUV bien pensado para el día a día

El Opel Grandland no busca deslumbrar con extravagancias. Su fortaleza está en ofrecer equilibrio real: espacio, confort, seguridad, eficiencia y una experiencia de manejo refinada. Un SUV coherente, bien construido y claramente orientado a un uso familiar moderno.

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