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El calor extremo del verano: el verdadero enemigo de la batería del auto

El calor extremo del verano: el verdadero enemigo de la batería del auto

Existe una creencia muy extendida entre los conductores: que las baterías de auto fallan principalmente en invierno. Sin embargo, la realidad técnica muestra un panorama distinto. El calor extremo del verano es uno de los factores que más daño provoca en una batería, reduciendo de forma significativa su vida útil, incluso cuando el vehículo aparenta funcionar con normalidad.

En condiciones climáticas templadas, una batería automotriz suele tener una duración promedio cercana a los 50 meses. No obstante, cuando el vehículo se expone de manera constante a altas temperaturas, esa expectativa puede caer hasta alrededor de 30 meses, es decir, casi dos años menos de vida útil. Este desgaste no siempre es evidente de inmediato, lo que lo convierte en un problema silencioso.

¿Qué ocurre dentro de la batería cuando hay calor?

La batería funciona a través de reacciones químicas internas. El calor acelera estas reacciones, lo que provoca un envejecimiento prematuro de los componentes. Entre los principales efectos del calor se encuentran:

  • Evaporación del electrolito, reduciendo la capacidad de carga

  • Mayor corrosión de las placas internas

  • Deterioro de la estructura interna, afectando la estabilidad de la batería

A diferencia del frío, que suele manifestarse rápidamente con dificultades de arranque, el calor debilita progresivamente la batería. El conductor muchas veces no percibe el daño hasta que, meses después, la batería falla de forma repentina.

El verano y el aumento de la exigencia eléctrica

Durante los meses de verano, la batería no solo enfrenta altas temperaturas ambientales. También debe soportar una mayor demanda eléctrica: uso constante del aire acondicionado, electroventiladores trabajando a máxima capacidad, sistemas multimedia, cargadores, sensores y asistencias electrónicas. Todo esto incrementa el esfuerzo del sistema eléctrico y acelera el desgaste si la batería ya está comprometida.

A ello se suma un factor clave: vehículos estacionados durante horas bajo el sol, lo que eleva de forma considerable la temperatura en el compartimento del motor.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Una batería afectada por el calor puede mostrar síntomas como:

  • Arranque más lento

  • Pérdida de intensidad en luces

  • Fallas intermitentes en sistemas eléctricos

  • Advertencias ocasionales en el tablero

Estos avisos suelen ser el preludio de una falla mayor.

Prevención: la clave para evitar sorpresas

Revisar el estado de la batería antes y durante el verano es una de las medidas preventivas más efectivas. Especialmente en baterías con más de dos años de uso, un chequeo oportuno puede evitar quedarse detenido y permite planificar el reemplazo con anticipación.

En definitiva, aunque el invierno se lleve la fama, el verdadero desgaste ocurre en verano. Entenderlo es clave para cuidar el vehículo y evitar fallas inesperadas.

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